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11 de julio de 2026 · Duelo

Qué hacer cuando muere tu mascota: los primeros días, paso a paso

Mujer abrazando con calma a su perro al atardecer, al aire libre

Qué hacer cuando muere tu mascota: los primeros días, paso a paso

Si estás leyendo esto ahora mismo, probablemente el dolor todavía no ha encontrado dónde posarse. Quizás llevas horas mirando su cama vacía, su cuenco, el hueco en el sofá donde siempre se acomodaba. Lo que sientes es real, es enorme, y tiene todo el derecho a serlo. Esta página no va a decirte que estarás bien en tres pasos ni que el tiempo lo cura todo. Lo que sí va a hacer es acompañarte, con honestidad, en esos primeros días en los que no sabes muy bien ni por dónde empezar. Hay cosas prácticas que atender —aunque el cuerpo no te pida moverse— y hay cosas del alma que también merecen un lugar. Aquí encontrarás las dos.

El primer momento: permítete parar

Antes de hablar de trámites o de qué llamar a quién, hay algo más urgente: darte permiso para quedarte quieto un momento. La sociedad tiene poca tolerancia con el duelo por animales. Hay quien te dirá —con buena intención, o sin ella— que «era solo un perro» o que «ya tendrás otro». Esas palabras duelen porque no entienden lo que acabas de perder: años de rutinas compartidas, una presencia que te conocía sin juzgarte, un amor que no pedía nada a cambio.

El duelo por una mascota es duelo. Punto. Varios estudios en psicología del duelo, entre ellos los publicados por la Human-Animal Bond Research Institute, confirman que la intensidad del dolor al perder un animal de compañía puede ser comparable a la pérdida de un familiar cercano. No necesitas justificar lo que sientes ante nadie.

Así que antes de hacer nada: siéntate. Llora si tienes lágrimas. Quédate en silencio si no las tienes. Llama a alguien de confianza si necesitas una voz. O simplemente estate contigo mismo un rato. Lo que viene después puede esperar unas horas.

Los trámites prácticos: lo que hay que gestionar y cómo

Llega un momento en que hay que moverse, aunque sea con el piloto automático puesto. Estos son los pasos concretos que necesitas dar en los primeros días.

Si el animal muere en casa

Si tu mascota fallece en casa —de forma natural o tras una eutanasia domiciliaria—, tienes algo de tiempo antes de tener que tomar decisiones. Lo más urgente es contactar con una clínica veterinaria o con una empresa de servicios funerarios para animales. Ellos pueden recoger el cuerpo y orientarte sobre las opciones: cremación individual, cremación colectiva o, en algunos municipios, entierro en cementerios de animales.

No tienes que decidir todo en ese momento si no puedes. Puedes pedir que conserven el cuerpo mientras te organizas emocionalmente. La mayoría de los centros lo entienden perfectamente.

Si el animal muere en la clínica

Si estabas presente en la clínica, el veterinario o su equipo te guiarán en los siguientes pasos. Puedes pedir tiempo para despedirte antes de que se lleven el cuerpo. Ese momento, aunque duela, puede ser importante. No lo renuncies por no «molestar».

Los trámites administrativos

En España, la baja en el registro de animales de compañía es obligatoria. Dependiendo de tu comunidad autónoma, deberás comunicar el fallecimiento al censo municipal o a la plataforma autonómica correspondiente (como RIVIA en Cataluña o RIAC en Andalucía). Tu veterinario puede ayudarte con esto o indicarte exactamente dónde hacerlo. No es urgente el primer día, pero conviene gestionarlo en las primeras semanas.

Si tu mascota llevaba microchip —lo que es obligatorio para perros en toda España—, la baja en la base de datos nacional (RECE) también es necesaria. De nuevo, la clínica veterinaria suele facilitarlo.

El duelo que nadie ve: cuidarte a ti en los días siguientes

Los trámites se acaban. El dolor no. Y ahí es donde muchas personas se quedan solas, porque el mundo sigue girando y se supone que tú también deberías seguir.

Los primeros días pueden traer cosas muy distintas según la persona: algunos lloran sin parar, otros se quedan en un estado de aturdimiento extraño que parece indiferencia pero no lo es. Hay quien no puede dormir y quien solo quiere dormir. Hay quien siente culpa —«¿tomé la decisión correcta?», «¿lo hice sufrir?»— y hay quien siente alivio mezclado con vergüenza por sentir ese alivio. Todo eso es normal. El duelo no tiene un guión.

Algunas cosas que pueden ayudar, sin que sean obligatorias:

  • No recojas sus cosas de golpe. No hay prisa. Algunos necesitan hacerlo pronto para no ver el recordatorio constante; otros necesitan que las cosas sigan en su sitio un tiempo. Escucha lo que tú necesitas, no lo que se supone que debes hacer.
  • Habla de él o de ella. Di su nombre. Cuenta anécdotas. El silencio forzado no ayuda a procesar; a veces lo que necesitamos es que alguien nos escuche decir «era el perro más tonto del mundo y lo echo muchísimo de menos».
  • Come algo, aunque sea poco. El cuerpo también está en duelo. No te olvides de él.
  • Busca apoyo especializado si lo necesitas. Existen psicólogos especializados en duelo por animales. No es exagerado. Es inteligente.

Los otros que también lloran: si hay niños o más animales en casa

Hablar con los niños

Si hay niños en casa, la tentación es protegerlos del dolor. Pero los niños perciben más de lo que creemos, y el silencio o las mentiras («se fue a vivir a una granja») suelen generar más confusión y ansiedad que la verdad dicha con cuidado. Adapta el lenguaje a su edad, pero sé honesto: murió, ya no va a volver, y está bien estar tristes. Llorar juntos no es malo; es humano.

Los animales que se quedan

Si tienes más mascotas en casa, es posible que también noten la ausencia. Los perros y los gatos pueden mostrar cambios de comportamiento, falta de apetito o búsqueda del compañero perdido. Dales más atención y paciencia en estos días. Ellos también están procesando algo, a su manera.

En nuestra casa, cuando Nuk se fue después de dieciséis años, Cuca —nuestra yorkshire— estuvo días olisqueando los rincones donde él solía dormir. No hacía falta entender su idioma para saber lo que buscaba.

Qué hacer con la memoria: el homenaje como parte del duelo

El duelo no es solo dolor. También es amor que no sabe adónde ir. Y una de las formas más sanadoras de canalizarlo es hacer algo con esa memoria.

No hablamos de sustituirle —eso no existe y no tiene sentido— sino de darle un lugar. Ese lugar puede ser muy íntimo: una caja con sus fotos, una planta en el jardín, un diario donde escribir lo que no pudiste decirle. O puede ser algo más visible: un homenaje que otros también puedan ver y compartir.

Crear un homenaje digital no es una frivolidad. Es una forma de decir «existió, importó, y merece ser recordado». Es también una forma de que otras personas que le conocieron puedan dejar sus palabras. Y a veces, leer lo que otros escriben sobre él o ella es lo más consolador que puedes recibir en estos días.

Un gesto que también es homenaje

Si has llegado hasta aquí, ya sabes que en Ladrones de Besos no vendemos nada. Somos Pep y Olga, una pareja de Cornellà que perdió a Nuk y a Lladre en el mismo año, y que necesitaba hacer algo con tanto amor acumulado que ya no tenía a dónde ir.

Por eso creamos este espacio: para que el recuerdo de tu compañero tenga un lugar digno, y para que ese recuerdo también pueda ayudar a otros animales que todavía esperan una oportunidad. Cada homenaje que se crea aquí levanta un puente de donaciones hacia Salvando Peludos España, una asociación que rescata y cuida a animales en situación de vulnerabilidad.

No tienes que hacer nada ahora mismo si no puedes. Pero cuando estés listo, crear un homenaje para tu mascota es un acto de amor. Es decir su nombre en voz alta, una vez más. Y es también una forma de que su historia siga haciendo bien en el mundo.

Cuando quieras, aquí estaremos.

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